
El viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, calificó la actual etapa de la política exterior venezolana como “un ejercicio de judo geopolítico”, en el que el Estado busca neutralizar las agresiones externas e imponer una negociación soberana que garantice la paz y la recuperación económica de la nación
En su intervención en el podcast “Esto NO es un Misil”, Castillo analizó el complejo escenario nacional tras los eventos del 3 de enero. Afirmó que el liderazgo colectivo del Gobierno Bolivariano, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha mantenido el control del país mediante una estrategia de dos dimensiones: contener la agresión militar y avanzar en la vía diplomática.
Estabilidad y liderazgo
Castillo fue enfático al desmentir las matrices de opinión que sugieren tutelas externas sobre las recientes acciones del Ejecutivo. Aseguró que el Estado venezolano ejerce sus facultades con autoridad y soberanía.
“Aquí no hay tutela posible, este es un Estado soberano. Aquí hay un proyecto político desde hace 26 años que está en el poder y que está luchando por algo importante”, puntualizó. Asimismo, destacó que, pese al secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, la Revolución bolivariana ha implementado medidas para consolidar la estabilidad política, económica y social.
“Hay un liderazgo colectivo encargado, que tiene el control del país y que está tomando decisiones soberanas”, reiteró.
El fracaso de las sanciones
El también gerente general del Observatorio Venezolano Antibloqueo hizo un recuento del impacto de las medidas coercitivas unilaterales (MCU) dictadas contra Venezuela durante más de 11 años. (MCU).
Reiteró que desde que fue declarada como “amenaza inusual y extraordinaria p-ara la seguridad de Estados Unidos”, Venezuela acumula “1087 medidas coercitivas y unilaterales, de las cuales 107 se dictaron en el año 2025. En lo que va de 2026 se han sumado 7 nuevas sanciones, incluidos el asalto a otro barco y el ataque militar del 3 de enero”.
Castillo señaló que las sanciones provocaron una caída drástica en la producción petrolera, de 2,3 millones de barriles en 2015 a 500.000 en el punto más crítico, y pérdidas estimadas en 300.000 millones de dólares.
Subrayó que la reciente visita del secretario de Energía de EE. UU., Christopher Wright, confirma lo que el Gobierno venezolano denunció durante años. “Las sanciones fueron un instrumento que buscaba el cambio de régimen e imponer un castigo colectivo”, dijo.
Recordó que tras reunirse con la presidenta encargada, Wright reconoció los perjuicios que las medidas coercitivas unilaterales han producido en el país y las consecuencias negativas que han tenido sobre la economía.
“Que él (Wright) lo diga aquí, en el Palacio de Miraflores, donde tantas veces lo denunció Nicolás Maduro, donde tantas veces lo denunció Delcy Rodríguez como vicepresidenta y como ministra de Finanzas, es mucho más reivindicativo, porque implica reconocer que las sanciones han estado produciendo un daño gravísimo”, señaló el viceministro William Castillo.

