
En su más reciente informe sobre el desempeño macroeconómico de Venezuela, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyecta que el producto interno bruto (PIB) del país registrará un crecimiento en torno al 6,5 % al cierre de 2026.
La proyección del impulso económico está determinada principalmente por la recuperación petrolera, el dinamismo del comercio y el consumo privado, así como por la mayor disponibilidad de divisas.
Primer semestre y proyección anual
De acuerdo con el PNUD, la economía mantuvo su senda expansiva durante el primer semestre del año, respaldada por un crecimiento interanual de 2,5 % en el primer trimestre (según datos del BCV) y una aceleración prevista para la segunda mitad del año.
La estimación de crecimiento del 6,5 % para el cierre de 2026 incorpora una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales, atribuible a los efectos del doble terremoto ocurrido el 24 de junio. A pesar de este evento natural, el escenario base considera que la economía continuará su expansión, impulsada por el sector petrolero y la recuperación gradual de las zonas afectadas.
Petróleo y recaudación fiscal
El reporte atribuye la aceleración proyectada para el segundo semestre al fortalecimiento del sector hidrocarburos y su efecto de arrastre sobre el resto de la actividad económica. Este desempeño, junto con el aumento de los precios internacionales del crudo y la recaudación tributaria no petrolera (ISLR, IVA y renta aduanera), han permitido fortalecer la posición financiera del sector público y ampliar la capacidad de gasto e inversión.
Proyección expansiva hacia 2027
El PNUD precisa que la proyección para 2026 aún no incluye los efectos sobre la demanda derivados del proceso de reconstrucción tras el terremoto, los cuales se prevé que se plasmen con mayor intensidad en el PIB de 2027. Esto mantendrá un efecto positivo en la dinamización de la actividad económica y en el tejido productivo nacional en el mediano plazo.

