
En una reciente edición del podcast “Fuera de la Caja”, el viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, ofreció un balance detallado sobre la evolución económica de Venezuela, en el que destacó que el país ha pasado de una etapa de resistencia pasiva a una de recuperación sostenible y ofensiva legal ante la imposición de 1088 medidas coercitivas unilaterales (MCU).
Castillo analizó en el programa conducido por Erika Farías, que la recuperación de Venezuela no ha sido un proceso fortuito, sino el resultado de una estrategia de “judo diplomático y económico”, dentro del cual el país aprovecha la necesidad energética de quienes lo agreden para avanzar en su propia agenda de estabilidad.
Explicó que el uso de herramientas como los Contratos de Participación Productiva (CPP), derivados de la Ley Antibloqueo, ha permitido nuevas alianzas para incrementar la producción de crudo y sortear los efectos del bloqueo contra la industria petrolera. En este contexto, Castillo aclaró que, aunque las licencias emitidas por el Gobierno de Estados Unidos en materia de hidrocarburos han incidido positivamente, la recuperación se debe principalmente a la reactivación de las fuerzas productivas internas.
El viceministro resaltó el crecimiento sostenido del PIB y la victoria sobre la hiperinflación como pruebas de que el modelo venezolano ha aprendido a funcionar bajo presión.
Destacó que, a pesar de que en 2016 se fueron 16 empresas farmacéuticas, hoy Venezuela está produciendo más medicamentos de los que producía antes del inicio del bloqueo gracias a la infraestructura reactivada. “Con o sin sanciones, Venezuela ha decidido crecer, y los indicadores de 2025 y lo que va de 2026 así lo ratifican”, dijo.
MCU como forma de agresión y control
Castillo, quien es también gerente general del Observatorio Venezolano Antibloqueo, definió el decreto de Barack Obama de 2014 como la “columna vertebral del sistema sancionatorio”, pues legaliza y permite que se dicten todas las medidas posteriores luego de declarar a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria”.
Explicó que las MCU forman parte de una doctrina de guerra no convencional, que utiliza la economía como arma para asfixiar a los países sin necesidad de un conflicto armado tradicional. Señaló que los “tanques de pensamiento” estadounidenses evalúan las debilidades de un país para atacarlas directamente. En Venezuela, se atacó las exportaciones y el sector petrolero.
Destino seguro para la inversión
Uno de los puntos claves del diálogo fue la apertura a la inversión internacional. Castillo explicó que, a pesar de las amenazas de “overcompliance” (sobrecumplimiento) bancario, empresas de sectores energéticos y tecnológicos, mantienen un interés creciente en el país. Venezuela ofrece oportunidades de negocio reales, seguras y mutuamente beneficiosas, lo que le ha permitido romper el cerco diplomático a través de la economía real.
“Esa recuperación, por cierto, no es solo Chevron… Es el esfuerzo de Pdvsa, de Venezuela, de socios venezolanos, de socios internacionales, de los países que han apoyado a Venezuela en este proceso. Y eso va a continuar. Nadie está negando eso. Y, además, se trata de buenas inversiones” aseveró.

