
El gerente general del Observatorio Venezolano Antibloqueo, William Castillo, al participar en el programa televisivo “Análisis Situacional”, precisó que Venezuela registra a la fecha 1.088 sanciones, 16 % de ellas dirigido a la industria petrolera, que a pesar de esas restricciones ha logrado la meta de producir más de 1 millón de barriles de crudo diarios.
Castillo recordó que el bloqueo económico contra Venezuela hizo que el producto interno bruto (PIB) cayera a una quinta parte de su valor entre los años 2015 y 2020. Durante este periodo, Pdvsa dejó de producir cerca de 4.000 millones de barriles de petróleo.
Añadió que la caída de los ingresos por exportaciones petroleras generó una pérdida superior a los 232.000 millones de dólares para el Estado venezolano. La nación dejó de recibir el 99 % de los ingresos en divisas hasta el año 2020, a causa de las sanciones.
Recuperación y nueva etapa petrolera
El viceministro Castillo enfatizó que, a pesar del embargo total establecido en 2019, la industria venezolana de los hidrocarburos ha experimentado una ostensible recuperación. La producción petrolera, que llegó a caer a los 500.000 barriles diarios, pudo reactivarse hasta superar el millón de barriles diarios en 2025.
Considera que este repunte de la producción de crudo se basa en la aplicación de la Ley Antibloqueo y en los contratos de participación productiva que esta contempla. Este modelo permite alianzas en las que el inversionista privado asume el riesgo financiero.
Castillo aseveró que la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos busca complementar la seguridad jurídica a los inversionistas internacionales, reforzando las garantías que ya otorgaba la Ley Constitucional Antibloqueo.
Contexto internacional y potencial energético
Indicó Castillo que tras la reactivación de operaciones de Chevron en Venezuela, en 2022, la producción petrolera nacional ha recuperado su espacio en el mercado estadounidense, además de ser hoy el cuarto productor de crudo en el continente americano.
El viceministro destacó que con reservas certificadas de 300.000 millones de barriles, el país se posiciona como un actor indispensable en el tablero energético global.
Dijo que la gestión actual de la política energética se desarrolla bajo la plena conducción de la presidenta encargada, en un contexto de negociación diplomática, y que el Gobierno nacional mantiene la visión de utilizar los recursos naturales de la nación para el desarrollo de los servicios públicos y la recuperación del salario.
“Ley de Hidrocarburos no privatiza a Pdvsa”
Castillo hizo énfasis en despejar críticas sobre la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Sostuvo que el cambio legal busca viabilizar inversión y producción, sin renunciar a la propiedad nacional sobre el petróleo y el gas.
“Aquí no se está privatizando Pdvsa (…) El pueblo venezolano conserva todos sus derecho de propiedad sobre los hidrocarburos”, afirmó.
Explicó que el objetivo es destrabar la producción, en un contexto donde el país no cuenta con el capital necesario para abrir nuevos pozos: “No hay 50.000 millones de dólares… si no es con inversión internacional”.
Venezuela en la ecuación energética mundial
Castillo defendió que, aun con la competencia global por inversiones, Venezuela tiene todas las condiciones para reposicionarse y retomar su rol como factor clave dentro de la ecuación energética global.
Recordó que el mercado petrolero hoy es “más competido”, y que no basta con tener reservas: hay que crear condiciones para producir y atraer capital.
“Venezuela se convierte en un competidor otra vez y adquiere su peso histórico en el mercado petrolero mundial”, señaló. En su opinión, el país debe “competir y ofrecer garantías” para transformar sus recursos en bienestar: “Si no se saca (el petróleo), no puede convertirse en beneficios, ni en escuelas ni en hospitales”.
Nuevas narrativas, convivencia y sentido crítico
Con relación al plano político-cultural, Castillo señaló que la estructura del país se transformó, y que las narrativas deben actualizarse.
“Nadie duda que Venezuela cambió… la estructura económica mutó radicalmente”. No obstante, advirtió que el discurso suele quedarse rezagado frente a esos cambios.
Dijo que la convivencia exige ser tolerante a la crítica y superar la lógica de la negación del otro. “La crítica no debe ser destructiva”, sostuvo, al tiempo que llamó “a frenar la escalada de insultos y bloqueos en redes, y a reducir la intensidad de los discursos de odio”.
A criterio del viceministro Castillo, el desafío es, a la vez, cultural y político. “Se trata de una batalla cultural, de una batalla de ideas”, afirmó.

