
El representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, denunció este lunes el “ataque armado ilegítimo” perpetrado contra el territorio venezolano por parte de Estados Unidos, que definió como “carente de toda justificación jurídica”.
Moncada ejerció el derecho de palabra para condenar la agresión estadounidense y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El diplomático enfatizó que el ataque de EE. UU. incluyó bombardeos en distintos lugares territorio venezolano, con pérdida de vidas civiles y militares.
“Venezuela comparece hoy ante este Consejo desde una convicción profunda, la paz internacional solo puede sostenerse si el derecho internacional es respetado, sin excepciones, sin dobles raseros y sin interpretaciones selectivas”, agregó Moncada.
Dijo que los hechos suscitados en su país “constituyen una violación flagrante de la Carta de la ONU, perpetrada por el Gobierno estadounidense”.
Enumeró los desafueros que cometió EE.UU. en su ataque, señalando “la violación del principio de igualdad soberana de los Estados, la violación de la prohibición absoluta del uso o la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial, o la independencia política de cualquier Estado; y la violación del deber de resolver las controversias por medios pacíficos”.
Añadió que tales actos “vulneran de manera grave los Convenios de Ginebra y sus protocolos, al haberse producido ataques indiscriminados contra la población y bienes de carácter civil. Se ha violado también el derecho internacional de los derechos humanos, particularmente el derecho a la vida, a la integridad personal y a la seguridad”.
Transgresión directa
Moncada denunció además que, entre las violaciones perpetradas por la administración de Donald Trump en el ataque militar, resulta “de especial gravedad el secuestro del presidente de la República, con lo cual Estados Unidos transgredió una norma esencial del orden jurídico internacional, como es la inmunidad personal de los jefes de Estado en ejercicio”.
Recordó que este fuero no es un privilegio individual, sino “una garantía institucional que protege la soberanía del Estado y la estabilidad del sistema internacional”, cuyo desconocimiento “no solo afecta a Venezuela, abre un precedente extremadamente peligroso para todos los Estados (…) independientemente de su tamaño, de su poder o de sus alianzas”.
Alertó que la ONU define claramente como “acto de agresión el bombardeo del territorio de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado, así como la invasión u ocupación, incluso sin anexión formal”. Subrayó que, en consecuencia, permitir que las acciones bélicas de EE.UU. queden sin respuesta efectiva equivale a normalizar la sustitución del derecho por la fuerza, y a erosionar los fundamentos mismos del sistema de seguridad colectiva.
Vulneración del derecho internacional
“Hoy no está en juego únicamente la soberanía de Venezuela, está en juego la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de esta organización (ONU), y la vigencia del principio de que ningún Estado puede erigirse en juez, parte y ejecutor del orden mundial”, advirtió Moncada.
Asimismo, exhortó al ente a no perder de vista el “elemento central” de la agresión estadounidense contra Venezuela, que son el control del petróleo, la energía, los recursos estratégicos y la posición geoestratégica del país.
El embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas aseveró que, pese a la magnitud de la agresión, las instituciones venezolanas funcionan con normalidad y que el orden constitucional ha sido preservado. De allí que, cumpliendo con lo establecido en la Constitución, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, ha asumido la Presidencia en condición de encargada para garantizar la continuidad administrativa y la estabilidad de la nación.

