
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, ratificó este miércoles ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las líneas que definen la proyección del Gobierno bolivariano, entre las que destacó el compromiso con la paz y el diálogo como única salida humana, así como la prevalencia del entendimiento sobre el conflicto.
En su intervención, Rodríguez analizó asimismo un conjunto de desafíos actuales como la seguridad energética, el desarrollo inclusivo que tome en cuenta el Sur Global y las sanciones unilaterales que vulneran el desarrollo de las naciones.
“Venezuela, que hoy sabe lo que es levantar a sus hijos de entre los escombros, extiende su solidaridad más profunda a todos los pueblos que sufren la guerra y reafirma, sin ambigüedades, que la paz —una paz justa, duradera, con dignidad para todas las partes— no es una aspiración ingenua, sino la única salida verdaderamente humana”, destacó la mandataria, quien expresó su convicción acerca de que “el respeto a los derechos de la naturaleza es la única vía de consagración de la vida humana”.
Enfatizó que el desarrollo inclusivo con justicia social es indispensable para mitigar la pobreza de cientos de millones de personas en el Sur Global, y afirmó que las sanciones unilaterales “socavan las libertades económicas y financieras y retrasan el desarrollo humano”.
Venezuela en la ecuación energética global
Dijo Delcy Rodríguez que la estabilidad internacional exige resolver el trilema energético, para garantizar simultáneamente la seguridad del suministro, precios asequibles para el desarrollo y sostenibilidad ambiental. Alertó que la imposición de cronogramas de descarbonización forzados puede convertirse en “una amenaza directa a la seguridad alimentaria, el empleo y la producción”.
Tras señalar que la seguridad energética es imprescindible para el sostenimiento de la economía internacional y el desarrollo, dijo que “sin duda alguna, Venezuela tiene y tendrá un papel muy importante en esta fórmula internacional”, y destacó “el reciente acuerdo binacional EEUU-Venezuela como uno de los más grandes suscritos, que contribuirá al equilibrio energético” hemisférico y mundial.
Respecto de la discusión sobre la inteligencia artificial, que ha ocupado un lugar central en esta Semana de Alto Nivel en la ONU, afirmó que “estamos en presencia de un hito tecnológico, que bien empleado significará un desarrollo sin precedentes en la salud, ambiente, los procesos productivos y en la vida en general”, e invitó a los gobiernos, el sector tecnológico y la comunidad científica a no desviar “el propósito constructivo y vital de la IA para beneficio de los ciudadanos”, así como a evitar que se profundicen la brecha y la desigualdad digital en el mundo.
Derechos históricos sobre el Esequibo
Rodríguez reivindicó los históricos derechos de Venezuela sobre el territorio Esequibo, e instó a la República Cooperativa de Guyana a volver a las negociaciones en cumplimiento del Acuerdo de Ginebra. Resaltó que “los acuerdos que más perduran son los que provienen de negociaciones bilaterales por encima de organismos externos”.
Al señalar críticas e incomprensiones sobre la realidad venezolana, declaró que, para quienes se preguntan de qué lado está el país, “Venezuela está en el bando de los ciudadanos del mundo que procuran su felicidad, su desarrollo y su libertad”.
Un país que renace
La mandataria encargada expuso que la nación ha estado afectada por una crisis de convivencia política y que en 2026 afrontó dos grandes y dolorosas pruebas: “Una derivada del estrangulamiento de la política interna y la confrontación agudizada con los Estados Unidos de América. Otra, proveniente de la fiereza de la naturaleza: el doble terremoto del 24 de junio”.
Dijo que, “a pesar de estos golpes tan fuertes, como diría el poeta César Vallejo, Venezuela renace”, con la actitud de un pueblo que busca transformar la confrontación en diálogo, negociación y diplomacia.
“Durante demasiado tiempo fuimos un país dividido entre trincheras, donde el color de una bandera partidista pesaba más que el apellido común que todos compartimos: el de venezolanos. Esa etapa debe cerrarse para iniciar un nuevo tiempo político basado en la verdad, la justicia y la capacidad de mirar hacia adelante juntos, y encontrar en el diálogo político respetuoso un espacio genuino para dirimir las diferencias que como venezolanos tenemos”, señaló la presidenta Rodríguez.

